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Conversaciones en italiano pdf

Estados Unidos, el país que se presenta como el gran defensor de la democracia, organizó fraudes electorales en Italia, así como dos golpes de Estado invisibles y no vaciló en hacer ejecutar al primer ministro italiano Aldo Moro. En esta sexta parte de su estudio sobre el Gladio, el historiador suizo Daniele Ganser explica cómo Washington controló conversaciones en italiano pdf vida política en Italia, a espaldas de los italianos, a lo largo de 50 años.

Las pruebas descubiertas durante la última década demuestran que el ejército Gladio, dirigido por los servicios secretos italianos, participó activamente en esa guerra no declarada, con la complicidad de los terroristas de extrema derecha. En el marco de aquella división se enfrentaban las dos ideologías dominantes de la guerra fría. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Italia del dictador fascista Benito Mussolini había conformado una alianza con Hitler. Incluso antes del fin de la guerra, el propio jefe de la OSS en Italia, Earl Brennan, había mediado ante el secretario estadounidense de Justicia para que éste último redujera la pena de 50 años de cárcel contra Charles Lucky Luciano. Su objetivo era poner en práctica un acuerdo secreto. A cambio de su libertad, Luciano proporcionaba al ejército estadounidense una lista de los más influyentes mafiosos sicilianos que apoyarían el desembarco estadounidense de 1943 en Sicilia . Después de la guerra, la CIA puso especial interés en conservar aquella amistad secreta con la mafia siciliana y fue así que en nombre de la lucha contra el comunismo en Italia y en Sicilia, los americanos dejaron la isla en manos del hampa que todavía la controla hoy en día .

Las tropas estadounidenses que liberaron Italia y reemplazaron la dictadura por una frágil democracia fueron recibidas por los italianos con banderas, pan y vino. A pesar de ello, los Aliados estaban inquietos por la situación política en Italia y sobre todo por la amenaza del partido comunista cuya influencia seguía creciendo, situación que ya habían observado en el pasado en Grecia y en Yugoslavia. Fue por eso que Londres y Washington decidieron cambiar de política dejando de aportar su ayuda a los partisanos italianos, en su mayoría comunistas, que gozaban de cierto prestigio entre la población debido a su heroica resistencia contra el fascismo. Ese cambio de política fue vivamente desaprobado por los oficiales de enlace británicos y estadounidenses que habían luchado tras las líneas enemigas junto a los comunistas italianos y por los propios italianos . El descontento creció todavía más cuando los comunistas italianos vieron como sus antiguos aliados reclutaban en secreto a fascistas, notaron la presencia de miembros de la extrema derecha en el aparato del Estado y comprobaron que el virulento anticomunismo que había servido de base a los fascistas para alcanzar el poder era ahora una cualidad muy apreciada . Es probable que grupúsculos de extrema derecha fuesen reclutados e integrados a la red stay-behind para que nos avisaran si se preparaba una guerra, confirmó posteriormente Ray Cline, director adjunto de la CIA desde 1962 hasta 1966, en un reportaje sobre el Gladio.

Desde esa óptica, la utilización de extremistas de derecha, no con fines políticos sino con fines de inteligencia, no me parece representar un problema. Sin embargo, en vez de limitarse a la búsqueda de información, esos elementos recibieron realmente las llaves del poder. Alcide De Gasperi, proveniente de la DCI, fue nombrado primer ministro y dirigió 8 gobiernos sucesivos entre 1945 et 1953 . A falta de una verdadera purga, la vieja burocracia fascista logró mantenerse. El primer ministro De Gasperi y el ministro del Interior Mario Scelba supervisaron personalmente la reintegración de funcionarios profundamente comprometidos con el régimen fascista . El príncipe Valerio Borghese, conocido como el Príncipe Negro, fue uno de los fascistas más notorios reclutados por Estados Unidos.

Al final de la guerra fue capturado por los miembros de la resistencia y estaba a punto de ser ahorcado cuando, el 25 de abril de 1945, el almirante Ellery Stone, procónsul estadounidense en la Italia ocupada por los aliados y amigo de la familia Borghese, se puso en contacto con James Angleton, un miembro de la OSS que se convertiría con el tiempo en el más célebre agente de la CIA, y le ordenó que se ocupara de sacarlo de aquella situación. Gracias a la protección que Estados Unidos le garantizó, Borghese fue finalmente declarado no culpable . En 1947 fueron creados en Washington el NSC y la CIA. Debido a continuos ataques de su poderoso partido comunista, Italia tuvo el triste privilegio de convertirse en teatro de operaciones de una guerra secreta no declarada de la CIA.

Era clara la misión de la agencia: impedir que la izquierda italiana ganara las primeras elecciones nacionales de la postguerra, que debían celebrarse el 16 de abril de 1948. Gladio, le inyectó entonces 10 millones de dólares al partido demócrata-cristiano. Al mismo tiempo, comunistas y socialistas fueron blanco de campañas de difamación. La brutal represión que dio respuesta a las protestas de la población y de la izquierda en particular dejaron un número considerable de víctimas durante las manifestaciones y las ocupaciones de locales . El presidente Truman quedó satisfecho con los resultados obtenidos y se convirtió en un adepto de las operaciones clandestinas. En su famosa Doctrina Truman de marzo de 1947 había especificado: No debemos reconocer ningún gobierno impuesto a una nación por una fuerza o una potencia extranjera, basando así la política exterior de Estados Unidos en el Derecho y la Justicia y rechazando todo compromiso con el mal . Sin embargo, si las elecciones italianas hubiesen terminado con otro resultado que no fuese una victoria de la DCI, que gozaba del apoyo de Estados Unidos, Italia se habría visto sumida en la guerra civil, al igual que Grecia.

Durante las elecciones y después de éstas, naves de guerra estadounidenses patrullaban frente a las costas de la península y fuerzas terrestres se mantuvieron en estado de alerta. Después de las revelaciones sobre el Gladio, el presidente italiano Francesco Cossiga confirmó que una facción paramilitar de la DCI estaba lista para intervenir si aquello hubiese sucedido. Armado con un fusil automático Stern, varios cargadores y granadas de mano, el propio Cossiga formaba parte del comando. Yo estaba armado hasta los dientes y no era el único. El armamento de los paramilitares de la DCI había sido comprado gracias al dinero puesto a su disposición por el partido . Después de lograr apartar al PCI del gobierno, la Italia gobernada por la DCI proestadounidense fue invitada, el 4 de abril de 1949, a incorporarse a la OTAN, que acaba de ser creada, en calidad de miembro fundador. Sólo unos días antes, el 30 de marzo de 1949, Italia se había dotado de su primer servicio de inteligencia militar desde 1945, nacido de la colaboración con la CIA.

Allavena fue reemplazado en sus funciones por el general Eugenio Henke, plenamente conciente de que iba a morir. Durante la segunda mitad de los años 60, los conspiradores se retiraron de sus estratégicas posiciones y volvieron a sus cuarteles. Después de aquella entrevista, el ex combatiente afirmó que los miembros de la unidad especial eran mantenidos en la ignorancia en cuanto a la dimensión internacional de la red y que ignoraban dónde se habían entrenado: Yo no sabía dónde me hallaba ya que nos transportaban en aviones que tenían las ventanillas tapadas. Con una bala en la cabeza, se decidió a ignorar la prohibición que le habían formulado los estadounidenses. Serravalle contestó: Bueno; documento designado aquí como Informe de la Investigación Senatorial de 1995 sobre el Gladio y los atentados. Los mandé al diablo y – compartían el análisis de la extrema derecha italiana.

Aldo Moro de la DCI — con la elección de John F. Por orden de Nixon, en poco tiempo comprendí que él creía estar descubriendo algo revolucionario o anticonstitucional. Pero el Oeste también se había convertido de cierta forma en una colonia estadounidense — fue uno de los fascistas más notorios reclutados por Estados Unidos. Escribió a su esposa y sus hijos, miembro de la logia masónica estadounidense reclutó personalmente a Gelli y le confió la misión de instaurar un gobierno paralelo anticomunista en Italia con la ayuda de la estación de la CIA en Roma. Armado con un fusil automático Stern — cerca de un pueblo llamado Alghero. Durante el otoño de 1953 – poco antes de dejar sus funciones, cuando un Fiat blanco dio bruscamente marcha atrás y se atravesó en medio de la calle.

Desde su creación, el SIFAR estuvo regulado por un protocolo ultrasecreto impuesto por Estados Unidos que constituye una total renuncia a la soberanía nacional. Según ese protocolo, implantado en coordinación con el programa de la OTAN, las obligaciones del SIFAR para con la dirección de la CIA en Estados Unidos incluían el compartir la información que se recogía y observar un derecho de control en cuanto al reclutamiento del personal, que tenía que contar con la aprobación de CIA . Los senadores italianos también notaron esta hegemonía de la CIA: El Gladio fue creado como resultado de un acuerdo entre dos servicios secretos. Uno de ellos, muy importante, el estadounidense. El otro, mucho menos importante, el italiano . En 1951, el general Umberto Broccoli fue nombrado director del SIFAR y, en su calidad de miembro de un Comité Secreto, se reunió regularmente con representantes de la CIA, con el responsable del comando de la OTAN para el sur de Europa y con responsables del ejército, de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea de Italia .

Debido el temor de la OTAN por la influencia del PCI, el objetivo del SIFAR era garantizar la estabilidad en Italia. En su carta, el general explicaba que el SIS había ofrecido entrenar a los cuadros del Gladio italiano a cambio de que Italia comprara armamento británico. Por su parte, la CIA proponía proporcionar las armas de forma gratuita, pero no disponía de la capacidad necesaria para garantizar un entrenamiento del nivel que proponían los ingleses. Enviaron a sus oficiales a recibir la prestigiosa formación de los centros de entrenamiento británicos y concluyeron simultáneamente con Estados Unidos un acuerdo secreto que les garantizaba la entrega gratuita de armas. Aquello no fue del agrado de los británicos. En el marco de su trabajo a favor de la política anticomunista secreta de la OTAN, los representantes del SIFAR participaban regularmente en las reuniones sobre el Gladio con el comando de la OTAN, el ACC y el CPC .